Las historias que contamos

Foto de Martin Garnham (PhotoXpress)

Historias extraordinarias

Cuando le contamos un relato a un familiar o amigo por lo general trata de eventos que se salen de lo acostumbrado: extra-ordinarios. Sucesos que vale la pena rescatar de días que en general transcurren con cierta rutina.

No contamos todo lo que hacemos en un día, en primer lugar, porque sería imposible: narrar un día exacto tal y como lo vivimos nos tomaría por lo menos un día (di un paso, luego otro, después otro más). En segundo lugar, también resultaría aburrido. Todos sabemos cómo es viajar en bus durante media una hora y no sería un gran placer escuchar a alguien contándonos eso.

Entonces, no relatamos todo un día de trabajo, pero sí una reunión en la que nuestro jefe nos planteó la posibilidad de un ascenso. Tampoco contamos toda la espera en la fila de un banco, pero sí que entraron unos tipos encapuchados a robarlo. Finalmente, no contamos que vimos varias mujeres bonitas en la universidad, sino que hablamos con una en especial que conocimos.

 Historias que afectan los deseos o expectativas de las personas y su bienestar

Pero estas historias son llamativas no solamente por ser extraordinarias, sino también porque chocan o cumplen deseos o expectativas específicas de las personas, afectando su bienestar.

Por ejemplo, en el caso de la posibilidad de un ascenso laboral, la historia es más llamativa si el trabajador anhelaba esa oportunidad desde hace mucho tiempo. Y captaría más nuestra atención si el trabajador dependiera  de ese ascenso para salvar su casa, pues está colgado con las cuotas de la hipoteca. En este caso su bienestar económico estaría en riesgo.

En el caso del robo en el banco, la historia sería más llamativa si la persona que está haciendo fila es un policía. En este caso, no solo se altera su expectativa de ir al banco con normalidad, sino que además está de por medio su propósito de cumplir su deber profesional (impedir un robo). Además, su bienestar, su vida misma, estaría en riesgo.

Y, tercero, en el ejemplo romántico, supongamos que la mujer especial con la que el personaje habla es una mujer de la que estuvo perdidamente enamorado hace diez años, el amor de su vida, y que solo hasta hoy vuelve a ver. Su bienestar emocional está en juego.

Historias con estructura y dificultades

Una estructura mínima de las historias que contamos, que observamos también en nuestra vida, consiste en que queremos algo, luchamos por eso y lo conseguimos o no lo conseguimos.

Antes de volver a nuestras historias, veámoslo en asuntos corrientes: queremos un traje especial, trabajamos para conseguir la plata, lo buscamos en varias tiendas, lo encontramos y lo compramos. Queremos resolver un problema de matemáticas, buscamos la solución por un lado y otro, la encontramos. Queremos aprobar un curso, estudiamos mucho, hacemos trabajos y exámenes, lo aprobamos. Queremos hacer una fiesta, invitamos gente, buscamos música, disponemos el lugar, la realizamos.

En el caso de las historias que contamos, resultan más interesantes cuando las personas pasan por dificultades para alcanzar sus objetivos. Nos identificamos con esas luchas porque como seres humanos sabemos que no siempre es fácil conseguir lo que se quiere.

Veámoslo:

En el caso del banco, supongamos que los tipos encapuchados amarran al vigilante, pero llega la Policía y rodea el lugar. Los asaltantes toman a los clientes de rehenes, descubren al policía, le quitan el arma y lo amarran. Lo amenazan con matarlo si la Policía intenta entrar al banco. Le va a quedar más difícil evitar el robo, pero digamos que en nuestra historia no será imposible.

En el caso del empleado al que le ofrecen el ascenso, supongamos que hay otro candidato y que el ascenso solo se lo van a dar a uno de los dos. El rival le juega sucio al empleado y hace el jefe encuentre unos documentos robados en su escritorio. Además el rival le dice al jefe que el empleado no hace bien su trabajo.

Y en el caso de la mujer que el personaje no veía hace diez años, supongamos que ella le cuenta que siempre estuvo enamorada de él, pero que su esposo la amenazó con matarla para que se casara con él. De hecho, la muerte supuestamente accidental de uno de los hermanos de ella fue en realidad un asesinato de advertencia.

Foto de Piotr Bizior (stock.xchng)

Las historias que contamos

De las historias que contamos a amigos o familiares no es largo el camino que hay hasta las historias que contamos para entretener a los demás en cuentos, novelas cortas o novelas.

Esta clase de historias que hemos construido es la clase de historias que se cuentan en la literatura comercial: suspenso, acción, thrillers, policíacas, ciencia ficción, romance, fantasía. Historias no tanto contemplativas, sino historias extraordinarias de gente que lucha contra las dificultades para conseguir lo que quiere y donde su bienestar está en juego.

Para crearlas es bueno conocer sus partes y comenzar a experimentar con las ideas. Después se agregarán nuevos elementos y se complejizarán las historias, pero es un comienzo.

Podemos hacer el ejercicio básico de crear un personaje, que quiere algo pero encuentra dificultades para conseguirlo. Lucha contra la adversidad y eventualmente alcanza su propósito.

Veámoslo de nuevo en un ejemplo crudo que escribo sobre la marcha, en el que lo único que importa es dar un vistazo a esos elementos:

“Pedro siempre quiso trabajar como taxista. Después de cinco años de arduo trabajo y de pedir un crédito se compró un taxi pequeño pero nuevo que le permitiría realizar su sueño. El primer día en que iba a sacar el carro a trabajar un hombre lo interceptó antes de subirse a su vehículo en un barrio de la periferia de la ciudad.

– Pedro García -dijo con fuerza una voz a su lado.

A Pedro se le cortó la respiración y se giró.

– ¿Quién es usted? –dijo Pedro consternado ante el aspecto amenazante del hombre-. ¿Cómo sabe mi nombre?

– Nosotros sabemos todo lo que ocurre aquí. Y usted debe saber que para circular con un taxi tiene que pagarle 4 millones al Jefe.

– ¿Cómo? ¿De qué me habla? Lo acabo de comprar.”

Etcétera…

Posdata

¿Qué pasaría si uniéramos las tres historias de los ejemplos que se desarrollaron arriba?

¿Si el policía que está en el banco está buscando un ascenso? ¿Si el rival que lo quiere sabotear está con los policías que rodean el banco dándole quejas a su jefe? ¿Si el rival le dice al jefe dice que el policía es un cómplice de los atracadores y fabrica alguna prueba? ¿Y si en el mismo banco el policía encontró a la mujer que no veía hace diez años, al amor de su vida? ¿Si el esposo de la mujer es uno de los atracadores del banco que también la amenazó para que trabajara en eso?

Tendríamos una historia con varias sub-historias, pero eso ya es tema para otra entrada del blog.

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2 pensamientos en “Las historias que contamos

  1. Gabriel Restrepo

    Formidable línea de entrecruzadas historias. Yo añado algo de picante a la historia: ¿qué tal que la mujer de la cual el policía se enamoró es parte de los atracadores, junto con el marido?
    Felicitaciones, muy buena página.

    Responder

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