Archivos Mensuales: diciembre 2012

Un cuento, “Recuerdos peligrosos”, con comentarios y versiones

Va primero el cuento “Recuerdos peligrosos”, tal como fue publicado.  Después haré algunos comentarios y finalmente mostraré los cambios que le hice al comienzo del cuento en sus diferentes versiones.

Foto de FranciscoA ZeaB (Flickr)

Foto de FranciscoA ZeaB (Flickr)

Recuerdos peligrosos

Ferney Roldán trató con desespero de agarrase de algo pero solo encontró el vacío del Salto del Tequendama. Su cuerpo giró en el aire y vio alejarse las rocas oscuras de la pared. Era el fin, caía al abismo.

El pánico paralizó su sangre y su pensamiento.

Imágenes de su vida desfilaron como instantáneas frente a él:

Niños que corren tras unas tapas en una calle polvorienta al lado de un rancho de latas, desde donde su padre lo llama con los ojos bien abiertos y una correa en la mano.

La sonrisa temblorosa de su madre que lo invita a rezar junto a una veladora.

La gallada en el parque junto al poste de la luz y Yuliana que pasa por el andén en un vestido corto de flores y lo mira con ojos verdes que brillan entre trenzas negras.

El Flaco, en la puerta de su pieza, le entrega una bolsa llena de llaveros, collares y lápices “Made in China”. Objetos que levanta ensartados en un palo en un cruce del centro repleto de gente que camina sin cesar.

La mirada ansiosa de Yuliana que, con Jonathan en brazos y Kelly jugando a su lado, busca algo en sus manos vacías cuando él abre la puerta.

El abrazo del Flaco en el estrecho local rebosante de licuadoras, hornitos y secadoras. Los rostros sonrientes de Jota, Carepa y Pipe que alzan vasos plenos de ron.

Un barco con arrumes de cajas cerca de una playa donde esperan decenas de personas. Un fajo de dólares que sale de su bolsillo.

Kelly de blanco y Jonathan de negro en la iglesia del barrio.

Los fríjoles, el arroz, las tajadas de plátano de Yuliana.

Marisol que le sonríe, le pica el ojo y lo llama con el dedo hacia su escote y hacia el apartamento nuevo.

El rostro granuloso y serio del comprador de chaqueta de cuero que paga con  decenas de billetes y luego le muestra una identificación de policía.

La cara de sorpresa del Flaco cuando le ponen las esposas.

Las miradas de odio del Flaco, Jota, Carepa y Pipe desde el banco de acusados hacia él, sentado entre dos fiscales.

La foto del Flaco en el periódico cuando sale sonriente de los juzgados con su abogado.

Brazos que lo sujetan y lo meten a la fuerza al baúl de un carro.

La casa vieja al borde de la carretera y al fondo el agua de la cascada.  La mano del Flaco que empuja su pecho.

El abismo profundo que termina en una mancha borrosa de verdes y cafés.

Después un negro infinito.

Ahora, que abre los ojos, el blanco de las paredes lo deslumbra. Reposa sobre una cama. Lo invade el pánico y trata de levantarse. Pero el cuerpo le duele y no responde a sus órdenes.

Llora. Quiere una segunda oportunidad para rehacer su vida.

A lo mejor el Flaco lo dio por muerto. Pero… ¿y si lo está buscando?

La puerta del cuarto se abre.

[Cuento ganador en el Concurso de Cuento Generación – EL COLOMBIANO 2012. Fue publicado originalmente en el Magazín Generación, el suplemento dominical de ese periódico, el 14 de octubre de 2012]

Comentarios

La idea básica para este cuento se me ocurrió hace un par de años. Había escuchado decir algo que creo todos hemos oído, que algunas personas que han estado a punto de morir reviven su vida en un instante a través de una serie de imágenes. A esa idea tenía pensado agregarle un elemento de suspenso, a saber, que en las imágenes se revelaran las razones que hicieron que alguien empujara al protagonista al vacío.

Es una idea que sirve muy bien para un cuento muy corto, en este caso menor a 500 palabras, pues hace coincidir la brevedad de la caída con la del texto. Cuando vi la convocatoria del concurso de El Colombiano, que pedía un cuento de esa extensión, recordé la idea y la desarrollé.

Algunas cosas del cuento que me gustan:

El contraste y la unión entre el tiempo corto de la caída y el tiempo largo de toda una vida rememorada.

El hecho de que sea una narración en imágenes.

Que la razón de la caída se explique con las imágenes del recuerdo, uniendo el pasado y el presente de esa vida.

Algunas cosas del cuento que no me gustan:

En algunas partes la narración puede ser confusa al realizarse únicamente mediante una sucesión de imágenes. También pude no haber sido del todo claro por tratar de mantener la narración dentro del límite de palabras requerido para el concurso.

Para generar más suspenso he debido colocar al comienzo que una mano empuja a Ferney al abismo, para que quedara más claro que él no se tira. Así el lector se preguntaría quién lo empujó y por qué. A lo mejor se entiende en la versión actual cuando se dice que “trató de agarrarse de algo”, pues si él se tiró no intentaría sujetarse, pero quedaría más claro de la otra manera.

El final pudo ser mejor. Me parece que es poco probable que sea el Flaco quien entre por esa puerta. Se pierde así algo de la incertidumbre que quería producir. El final hubiera podido ser simplemente el momento en que Ferney termina de caer. Pero no me gusta terminar con algo negativo, por eso preferí que el protagonista sobreviviera y que se  “abriera una puerta” hacia un futuro con algo de esperanza.

Foto de T. Al Nakib (Stock.xchng)

Foto de T. Al Nakib (Stock.xchng)

Edición

Terminar de escribir la primera versión o borrador de un cuento o novela no es sino una parte del trabajo. La otra gran parte es reescribirlo, corregirlo, editarlo. Aunque algunos autores solo cambian de página cuando la consideran terminada, creo que la mayoría prefiere escribir de corrido un primer borrador, para dejar que la imaginación fluya, y luego reescribirlo y/o corregirlo con cuidado varias veces.

Corregir es un trabajo de detalle y es dispendioso, pero también es gratificante en la medida en que cada vez logramos expresar mejor lo que queremos. Además, para quienes seguimos aprendiendo el arte de escribir, es un momento para reflexionar, pensar y entender por qué una parte no está bien escrita y cómo puede quedar mejor.

A continuación voy a transcribir y comentar las diferentes versiones del comienzo del cuento, que voy a dividir en tres partes (solamente lo haré con unas pocas frases, pues de lo contrario la entrada del blog quedaría aún más larga):

– La introducción: Ferney cae y recuerda.

– La primera imagen: su niñez y sus padres.

– La segunda imagen: sus amigos y Yuliana.

Diferentes versiones de la introducción: Ferney cae y recuerda

A cada número corresponde el texto del cuento, tal cual fue escrito en esa versión, más un comentario entre paréntesis […]

1

Es verdad que con el peligro de muerte se revive la vida en instante. Albeiro Suárez lo comprobó al caer de… La primera imagen fue el suelo abajo, muy abajo.

[La idea del cuento está plasmada en esta frase, pero no refleja la experiencia directa del protagonista. Las expresiones “es verdad que”, Albeiro “lo comprobó”, “la primera imagen fue” no reflejan su vivencia, sino la de alguien externo a él]

2

(la siguiente frase es una nota que hace parte del borrador: mostrar? cuando cayó lo primero que vio fue esto, luego seguir con las imágenes sin decir que vida se revive..?!) Albeiro Suárez comprobó al caer del Salto del Tequendama que con el peligro inminente de muerte se revive la vida en instante.

En los primeros instantes de la caída las imágenes de las rocas de las paredes se desvanecieron.

[La nota en en cursiva apunta a corregir lo que indiqué en el comentario anterior. Después, en la frase “En los primeros instantes…” hay un primer intento por reflejar mejor esa vivencia. Se da una percepción del protagonista: “las rocas de las paredes”, que además contribuye a dar un impresión del lugar donde ocurre la acción.  Retiré la expresión “la primera imagen”, que aparecía en la versión anterior, porque no encaja con la experiencia de Ferney, que no sabe que será la primera].

3

En los primeros instantes al caer del Salto del Tequendama las imágenes de las rocas de las paredes se desvanecieron. Una extraña tranquilidad se apoderó de Albeiro Suárez mientras desfilaban imágenes de su pasado.

[Se eliminó la primera frase anterior y se remplazó por la que intenta dar una versión más vivencial]

4

Albeiro Suárez trató con desespero de agarrase de algo pero solo encontró el vacío del Salto del Tequendama. Su cuerpo giró en el aire y vio alejarse las rocas oscuras de la pared. Era el fin, caía al abismo.

Lo invadió una extraña tranquilidad acompañada de imágenes centelleantes.

[En esta versión se agregó una acción desesperada más propia de alguien que cae al vacío o, mejor, que lo empujan. La idea de caer, tratar de agarrarse de algo y no poder despierta angustia. Se describe la caída con más detalles.]

5

Ferney Roldán trató con desespero de agarrase de algo pero solo encontró el vacío del Salto del Tequendama. Su cuerpo giró en el aire y vio alejarse las rocas oscuras de la pared. Era el fin, caía al abismo.

El pánico paralizó su sangre y su pensamiento.

Imágenes de su vida desfilaron en un instante frente él.

[Además del desespero se agregó pánico y se retiró la tranquilidad. Cambié el nombre para reflejar mejor al personaje que había emergido durante el cuento. Quité la “tranquilidad” y la remplacé por la fatalidad para abrir el espacio a las imágenes del pasado; no creo que Ferney estuviera tranquilo].

6

Ferney Roldán trató con desespero de agarrase de algo pero solo encontró el vacío del Salto del Tequendama. Su cuerpo giró en el aire y vio alejarse las rocas oscuras de la pared. Era el fin, caía al abismo.

El pánico paralizó su sangre y su pensamiento.

Imágenes de su vida desfilaron como instantáneas frente a él:

[Solo un cambio menor en esta versión]

Diferentes versiones de la primera imagen: su niñez y sus padres

1

Luego vio una golpiza de su padre, los gritos de su madre. Él escondiéndose debajo de la cama, luego escapando a la calle.

[En el primer borrador está una idea básica de un hogar conflictivo]

2

Vio primero unas botellas y unas tapas, niños que corren sobre una calle polvorienta al lado de un rancho de latas. Su padre con los ojos salidos y una correa en la mano. El rostro angelical de su madre lleno de lágrimas.

[Niñez sin juego no es niñez y es mejor como imagen de rebeldía que esconderse debajo de la cama. Quité lo de los gritos de la madre, porque no es una imagen que se pueda ver, y los cambié por una imagen de su rostro. La imagen de la calle y el rancho o casucha, tienen el propósito de recrear un entorno, que da también una imagen de pobreza]

3

Vio primero unas botellas y unas tapas, niños que corren sobre una calle polvorienta al lado de un rancho de latas. Su padre con los ojos salidos y una correa en la mano. El rostro angelical de su madre lleno de lágrimas.

[No hubo cambios en esta versión]

4

Niños que corren tras unas botellas y unas tapas en una calle polvorienta al lado de un rancho de latas desde donde su padre lo llama con los ojos bien abiertos y una correa en la mano. Su madre llora atrás al pie de los fogones.

[Se omite el “vio primero” por ser redundante. Además, de nuevo, la idea es que la narración sea vivencial, que se muestre lo que ve el protagonista, en vez de decir que ve tal cosa. Por otra parte, junté las dos frases referentes al padre y a la madre, para intentar unificar la imagen, pero, como se verá más adelante, esa solución no fue buena].

5

Niños que corren tras unas tapas en una calle polvorienta al lado de un rancho de latas, desde donde su padre lo llama con los ojos bien abiertos y una correa en la mano. Su madre llora al pie de los fogones.

[En esta versión solamente quité las botellas. Tapas da una idea suficiente del juego.]

6

Niños que corren tras unas tapas en una calle polvorienta al lado de un rancho de latas, desde donde su padre lo llama con los ojos bien abiertos y una correa en la mano.

La sonrisa temblorosa de su madre que lo invita a rezar junto a una veladora.

[Finalmente decidí crear una imagen aparte para la madre, pues la primera imagen ya tenía demasiados elementos. La nueva imagen refleja sus penurias y las del hogar, pero de forma no muy evidente. ¿Por qué reza? ¿Por qué tiembla su sonrisa? Suponemos que por el malestar de pobreza y situación emocional del hogar.]

Diferentes versiones de la segunda imagen: sus amigos y Yuliana

1

Los ojos negros de Yuliana, las ganas de invitarla a helado. a rumbear (…)

[Primero solamente una frase sobre la forma en que Ferney conoció a su futura mujer]

2

Una cortina de flores en la ventana y atrás la gallada en el parque del barrio. Los ojos negros y las trenzas de Yuliana, sus vestidos cortos, su sonrisa detrás de una copa de helado, detrás de luces de discoteca.

[Quité “las ganas de…”, porque no es una imagen que Ferney pudiera ver en su caída. Se añaden más detalles sobre Yuliana. Agregué un lugar donde el protagonista la conoce. Añadí lo de la cortina de flores con la intención de meter en una sola imagen el rancho donde vive Ferney y el parque. Sin embargo, es algo que decidí cambiar después].

3

Una cortina de flores en la ventana y atrás la gallada en el parque del barrio. Los ojos negros y las trenzas de Yuliana, sus vestidos cortos, su sonrisa detrás de una copa de helado, detrás de luces de discoteca.

[no hay cambios en esta versión]

4

La gallada en el parque del barrio al lado del poste de luz. Atrás, Yuliana pasa caminando en un vestido corto, sus ojos negros entre trenzas del mismo color que lo miran.

[En la “imagen” de la tercera versión había tres o más imágenes de lugares. El cuarto (la cortina de flores…), el parque, el lugar donde comen helado, la discoteca. Demasiadas imágenes. Dejé una sola, el parque, donde están los amigos de Ferney y por donde pasa Yuliana].

5

La gallada en el parque al lado del poste de luz. Atrás, Yuliana camina en un vestido corto de flores con unos ojos verdes que brillan entre trenzas negras.

[Más color, con las flores en el vestido y los ojos verdes que contrastan con las trenzas negras.]

6

La gallada en el parque junto al poste de la luz y Yuliana que pasa por el andén en un vestido corto de flores y lo mira con ojos verdes que brillan entre trenzas negras.

[Junté las dos frases para que quedara una sola imagen].

 

Últimos comentarios

El primer borrador de un cuento, novela corta o novela no es más que eso, un borrador. Después viene un trabajo de revisión, de reescritura, que puede cambiarlo en gran proporción respecto a lo que era en un comienzo.

¿Se podría seguir mejorando este cuento? Seguro que sí. Pero en algún momento uno dice ya, hasta ahí y lo da por terminado. De hecho, parafraseando a un famoso poeta, no existen los textos terminados, sino abandonados.

Sin embargo, si algún lector ve errores o cosas por corregir, que sirvan para mejorar la escritura de nuevos cuentos, le agradezco me lo haga saber.

 

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Cómo encontrar buenas ideas

Andreas Sandberg Flickr Blog 6 foto

Foto de Andreas Sandberg (Flickr)

A todos nos ha ocurrido que en algún momento un pensamiento llama nuestra atención y nos hace preguntar:

– ¿Cómo fue que terminé pensando en esto?

Nos asombramos, porque estábamos ocupados en un asunto diferente o reflexionando sobre otro tema. Seguramente, alguna vez hemos procedido a desandar el camino de las ideas que nos llevaron a ese pensamiento. Por ejemplo:

Se me acaba de ocurrir que quiero ir a caminar al parque, porque me acordé de la vez que fui al parque con Viviana. Y recordé la ida al parque con Viviana, porque fue la última vez que la vi. Y me acordé de la última vez que la vi, porque se me vino a la mente un texto escrito con el estilo de ella. Y pensé en ese texto porque buscaba ideas para escribir un artículo.

No es más que un ejemplo de la forma como fluyen nuestros pensamientos a lo largo del día. Cuando no estamos concentrados en algo específico nuestra mente navega sin cesar de un pensamiento a otro. Incluso cuando estamos concentrados en algo, nuestro cerebro  busca la menor excusa para salirse de ese estado y comenzar con sus ensoñaciones.

Pero, ¿cómo pasa nuestra mente de una idea a otra? ¿Son saltos que se realizan al azar? No. Los pensamientos que se suceden se parecen entre sí en algún aspecto. En nuestro ejemplo, la idea “caminar en el parque” se parece a la idea “la última vez que fui al parque con Viviana”, en que ambas ocurren en el parque. Y el pensamiento “la última vez que vi a Viviana” tiene en común con “un texto con el estilo de Viviana” a la persona en cuestión, Viviana.

Las ideas se conectan por algo en común que tienen entre sí. Puede ser su ubicación, su relación con un tercer elemento o persona, una cualidad compartida, en fin.

Por otra parte, una misma idea no nos llevará siempre a pensar en lo mismo. Una vez se conectará con una idea y, a la siguiente, con otra muy diferente.

La creatividad

Ahora bien, la creatividad consiste en gran medida en asociar ideas de forma novedosa, de una manera en que nadie lo había hecho. Un invento, un idea de negocios, una idea para una historia, un nuevo plato de cocina, una publicidad nueva, una canción, no son cosas absolutamente nuevas sino formas nuevas de combinar ideas o elementos.

¿Y de dónde viene la inspiración para combinar las ideas de una forma diferente? Algunos diríamos que viene de un ámbito espiritual y/o en todo caso de lo más profundo de la mente, del inconsciente, pues allí es donde están los deseos, los miedos, las inquietudes, el pasado, tanto de cada persona, como de la sociedad y en general de nuestra condición humana.

¿Y cómo podemos acceder a esta cualidad de la mente para crear algo o, en el caso específico de la escritura, para escribir una historia?

En muchos casos accedemos simplemente proponiéndonoslo. Pensando en eso. Así, nuestra mente generará ideas que aparecerán en algún momento del día, quizás en un momento impensado o de relajación. En el caso de la escritura, estoy seguro de que todos hemos tenido ideas para historias, ideas sobre una situación curiosa, llamativa o problemática que podría dar lugar a una historia. Por eso es es importante estar listo para reconocerlas y anotarlas.

Pero después, muchas veces no se nos ocurre nada más para que esa idea llegue a ser una historia o llegamos a un punto del relato en el que nos atascamos. Por ejemplo, tenemos la historia de alguien atrapado en una mina pero no se nos ocurre cómo hacer para que salga en poco tiempo de allí de una manera creíble. O se nos ocurrió la idea de una historia sobre unos tipos que secuestran un bus, pero no se nos ocurre qué más sucede a partir de ahí.

Foto de Frank Leon Family MWR U.S. Army (Flickr)

Foto de Frank Leon Family MWR U.S. Army (Flickr)

Una técnica basada en la meditación

Para salir de ese atasco podemos emplear una técnica basada en la meditación que figura en el libro de Dorothea Blande, Becoming a Writer.

La meditación busca aquietar la mente del flujo incesante de pensamientos que mencionamos anteriormente para acceder a una paz o a un estado espiritual mejor.

Eso no es fácil de lograr. Si nos concentramos en una idea específica durante un lapso de tiempo prolongado y somos conscientes de lo que pensamos, veremos que más temprano que tarde nuestra mente comienza a saltar a otras ideas diferentes.

Después de practicar un poco con esta forma de concentración, podemos aplicar esta técnica al problema específico de avanzar en la creación de una historia (seguramente funcionará para otro tipo de creaciones).

Para ello, en un estado de relajación mental, nos concentramos en el punto específico de la historia que nos está dando problemas.

El personaje en el socavón o los tipos que secuestran el bus o cualquier otra idea. .

De este modo, nuestra mente, por la característica que mencionamos más arriba, comenzará a generar ideas por asociación. Apenas se aleje demasiado, volveremos a concentrarnos en la idea original. Pero debemos fijarnos en cuáles son las ideas que se crean cada vez que nos alejemos de la idea primera.

Eso es todo. Seguiremos ese mismo proceso hasta que lleguemos a una idea que nos satisfaga para solucionar nuestro problema o continuar nuestra historia.

Es posible que al comienzo nos cueste trabajo. Y también es posible que a medida que seamos más creativos, que estemos más conectados con nuestra capacidad de generar ideas, las encontremos con más facilidad y no necesitemos usar tanto esta técnica. Pero siempre será una valiosa herramienta a la cual recurrir.

Veámoslo en palabras de Dorothea Brande, en una variación de este método:

“trata de mantener la idea de una historia, o un personaje, en tu mente y deja que la calma se centre en ella. Comenzarás a ver resultados increíbles. Ideas que veía como académicas y poco convincentes tomarán forma y color; un personaje que parecía ser una marioneta se moverá y respirará. Consciente o inconscientemente todo escritor exitoso utiliza esta facultad para darle vida a sus creaciones” (Dorothea Brande, 1981 [1934] Becoming a Writer, NY, Penguin Putnam, p. 166).