Negocio redondo

Negocio redondo

–¿Ochocientos Papás Noel? ¿Un cuarto entero para eso y otro para árboles de navidad? –dije desconcertado–. ¿En un edificio empresarial?

–Ya no puedo usal bodegas –dijo Wang con su marcado acento–. Ahola sí combaten el contlabando de mi país.

– Pero el arriendo debe valer una fortuna.

–No. Un amigo de antinalcóticos me lo consiguió casi glatis.

–Fiuuuuuu –el silbido de asombro fue automático–. Bueno, me llevo un Papá Noel, si insistes. Uno de esos que tienen hilos sueltos.

–Nooooo –Wang dio un salto–. Esos no.

Lo miré como si me hablara en su lengua materna.

–Los defectuosos vuelven a China.

–Aaahhhh, control de calidad, garantía. Es una mejoría.

–No, Édgal –Wang siguió en un susurro–. Vuelven a China, pero rellenos de cocaína. Es un negocio ledondo.

[Édgar Duarte]

 

 

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