Archivo de la categoría: Escritos completos

Un cuento, “Recuerdos peligrosos”, con comentarios y versiones

Va primero el cuento “Recuerdos peligrosos”, tal como fue publicado.  Después haré algunos comentarios y finalmente mostraré los cambios que le hice al comienzo del cuento en sus diferentes versiones.

Foto de FranciscoA ZeaB (Flickr)

Foto de FranciscoA ZeaB (Flickr)

Recuerdos peligrosos

Ferney Roldán trató con desespero de agarrase de algo pero solo encontró el vacío del Salto del Tequendama. Su cuerpo giró en el aire y vio alejarse las rocas oscuras de la pared. Era el fin, caía al abismo.

El pánico paralizó su sangre y su pensamiento.

Imágenes de su vida desfilaron como instantáneas frente a él:

Niños que corren tras unas tapas en una calle polvorienta al lado de un rancho de latas, desde donde su padre lo llama con los ojos bien abiertos y una correa en la mano.

La sonrisa temblorosa de su madre que lo invita a rezar junto a una veladora.

La gallada en el parque junto al poste de la luz y Yuliana que pasa por el andén en un vestido corto de flores y lo mira con ojos verdes que brillan entre trenzas negras.

El Flaco, en la puerta de su pieza, le entrega una bolsa llena de llaveros, collares y lápices “Made in China”. Objetos que levanta ensartados en un palo en un cruce del centro repleto de gente que camina sin cesar.

La mirada ansiosa de Yuliana que, con Jonathan en brazos y Kelly jugando a su lado, busca algo en sus manos vacías cuando él abre la puerta.

El abrazo del Flaco en el estrecho local rebosante de licuadoras, hornitos y secadoras. Los rostros sonrientes de Jota, Carepa y Pipe que alzan vasos plenos de ron.

Un barco con arrumes de cajas cerca de una playa donde esperan decenas de personas. Un fajo de dólares que sale de su bolsillo.

Kelly de blanco y Jonathan de negro en la iglesia del barrio.

Los fríjoles, el arroz, las tajadas de plátano de Yuliana.

Marisol que le sonríe, le pica el ojo y lo llama con el dedo hacia su escote y hacia el apartamento nuevo.

El rostro granuloso y serio del comprador de chaqueta de cuero que paga con  decenas de billetes y luego le muestra una identificación de policía.

La cara de sorpresa del Flaco cuando le ponen las esposas.

Las miradas de odio del Flaco, Jota, Carepa y Pipe desde el banco de acusados hacia él, sentado entre dos fiscales.

La foto del Flaco en el periódico cuando sale sonriente de los juzgados con su abogado.

Brazos que lo sujetan y lo meten a la fuerza al baúl de un carro.

La casa vieja al borde de la carretera y al fondo el agua de la cascada.  La mano del Flaco que empuja su pecho.

El abismo profundo que termina en una mancha borrosa de verdes y cafés.

Después un negro infinito.

Ahora, que abre los ojos, el blanco de las paredes lo deslumbra. Reposa sobre una cama. Lo invade el pánico y trata de levantarse. Pero el cuerpo le duele y no responde a sus órdenes.

Llora. Quiere una segunda oportunidad para rehacer su vida.

A lo mejor el Flaco lo dio por muerto. Pero… ¿y si lo está buscando?

La puerta del cuarto se abre.

[Cuento ganador en el Concurso de Cuento Generación – EL COLOMBIANO 2012. Fue publicado originalmente en el Magazín Generación, el suplemento dominical de ese periódico, el 14 de octubre de 2012]

Comentarios

La idea básica para este cuento se me ocurrió hace un par de años. Había escuchado decir algo que creo todos hemos oído, que algunas personas que han estado a punto de morir reviven su vida en un instante a través de una serie de imágenes. A esa idea tenía pensado agregarle un elemento de suspenso, a saber, que en las imágenes se revelaran las razones que hicieron que alguien empujara al protagonista al vacío.

Es una idea que sirve muy bien para un cuento muy corto, en este caso menor a 500 palabras, pues hace coincidir la brevedad de la caída con la del texto. Cuando vi la convocatoria del concurso de El Colombiano, que pedía un cuento de esa extensión, recordé la idea y la desarrollé.

Algunas cosas del cuento que me gustan:

El contraste y la unión entre el tiempo corto de la caída y el tiempo largo de toda una vida rememorada.

El hecho de que sea una narración en imágenes.

Que la razón de la caída se explique con las imágenes del recuerdo, uniendo el pasado y el presente de esa vida.

Algunas cosas del cuento que no me gustan:

En algunas partes la narración puede ser confusa al realizarse únicamente mediante una sucesión de imágenes. También pude no haber sido del todo claro por tratar de mantener la narración dentro del límite de palabras requerido para el concurso.

Para generar más suspenso he debido colocar al comienzo que una mano empuja a Ferney al abismo, para que quedara más claro que él no se tira. Así el lector se preguntaría quién lo empujó y por qué. A lo mejor se entiende en la versión actual cuando se dice que “trató de agarrarse de algo”, pues si él se tiró no intentaría sujetarse, pero quedaría más claro de la otra manera.

El final pudo ser mejor. Me parece que es poco probable que sea el Flaco quien entre por esa puerta. Se pierde así algo de la incertidumbre que quería producir. El final hubiera podido ser simplemente el momento en que Ferney termina de caer. Pero no me gusta terminar con algo negativo, por eso preferí que el protagonista sobreviviera y que se  “abriera una puerta” hacia un futuro con algo de esperanza.

Foto de T. Al Nakib (Stock.xchng)

Foto de T. Al Nakib (Stock.xchng)

Edición

Terminar de escribir la primera versión o borrador de un cuento o novela no es sino una parte del trabajo. La otra gran parte es reescribirlo, corregirlo, editarlo. Aunque algunos autores solo cambian de página cuando la consideran terminada, creo que la mayoría prefiere escribir de corrido un primer borrador, para dejar que la imaginación fluya, y luego reescribirlo y/o corregirlo con cuidado varias veces.

Corregir es un trabajo de detalle y es dispendioso, pero también es gratificante en la medida en que cada vez logramos expresar mejor lo que queremos. Además, para quienes seguimos aprendiendo el arte de escribir, es un momento para reflexionar, pensar y entender por qué una parte no está bien escrita y cómo puede quedar mejor.

A continuación voy a transcribir y comentar las diferentes versiones del comienzo del cuento, que voy a dividir en tres partes (solamente lo haré con unas pocas frases, pues de lo contrario la entrada del blog quedaría aún más larga):

– La introducción: Ferney cae y recuerda.

– La primera imagen: su niñez y sus padres.

– La segunda imagen: sus amigos y Yuliana.

Diferentes versiones de la introducción: Ferney cae y recuerda

A cada número corresponde el texto del cuento, tal cual fue escrito en esa versión, más un comentario entre paréntesis […]

1

Es verdad que con el peligro de muerte se revive la vida en instante. Albeiro Suárez lo comprobó al caer de… La primera imagen fue el suelo abajo, muy abajo.

[La idea del cuento está plasmada en esta frase, pero no refleja la experiencia directa del protagonista. Las expresiones “es verdad que”, Albeiro “lo comprobó”, “la primera imagen fue” no reflejan su vivencia, sino la de alguien externo a él]

2

(la siguiente frase es una nota que hace parte del borrador: mostrar? cuando cayó lo primero que vio fue esto, luego seguir con las imágenes sin decir que vida se revive..?!) Albeiro Suárez comprobó al caer del Salto del Tequendama que con el peligro inminente de muerte se revive la vida en instante.

En los primeros instantes de la caída las imágenes de las rocas de las paredes se desvanecieron.

[La nota en en cursiva apunta a corregir lo que indiqué en el comentario anterior. Después, en la frase “En los primeros instantes…” hay un primer intento por reflejar mejor esa vivencia. Se da una percepción del protagonista: “las rocas de las paredes”, que además contribuye a dar un impresión del lugar donde ocurre la acción.  Retiré la expresión “la primera imagen”, que aparecía en la versión anterior, porque no encaja con la experiencia de Ferney, que no sabe que será la primera].

3

En los primeros instantes al caer del Salto del Tequendama las imágenes de las rocas de las paredes se desvanecieron. Una extraña tranquilidad se apoderó de Albeiro Suárez mientras desfilaban imágenes de su pasado.

[Se eliminó la primera frase anterior y se remplazó por la que intenta dar una versión más vivencial]

4

Albeiro Suárez trató con desespero de agarrase de algo pero solo encontró el vacío del Salto del Tequendama. Su cuerpo giró en el aire y vio alejarse las rocas oscuras de la pared. Era el fin, caía al abismo.

Lo invadió una extraña tranquilidad acompañada de imágenes centelleantes.

[En esta versión se agregó una acción desesperada más propia de alguien que cae al vacío o, mejor, que lo empujan. La idea de caer, tratar de agarrarse de algo y no poder despierta angustia. Se describe la caída con más detalles.]

5

Ferney Roldán trató con desespero de agarrase de algo pero solo encontró el vacío del Salto del Tequendama. Su cuerpo giró en el aire y vio alejarse las rocas oscuras de la pared. Era el fin, caía al abismo.

El pánico paralizó su sangre y su pensamiento.

Imágenes de su vida desfilaron en un instante frente él.

[Además del desespero se agregó pánico y se retiró la tranquilidad. Cambié el nombre para reflejar mejor al personaje que había emergido durante el cuento. Quité la “tranquilidad” y la remplacé por la fatalidad para abrir el espacio a las imágenes del pasado; no creo que Ferney estuviera tranquilo].

6

Ferney Roldán trató con desespero de agarrase de algo pero solo encontró el vacío del Salto del Tequendama. Su cuerpo giró en el aire y vio alejarse las rocas oscuras de la pared. Era el fin, caía al abismo.

El pánico paralizó su sangre y su pensamiento.

Imágenes de su vida desfilaron como instantáneas frente a él:

[Solo un cambio menor en esta versión]

Diferentes versiones de la primera imagen: su niñez y sus padres

1

Luego vio una golpiza de su padre, los gritos de su madre. Él escondiéndose debajo de la cama, luego escapando a la calle.

[En el primer borrador está una idea básica de un hogar conflictivo]

2

Vio primero unas botellas y unas tapas, niños que corren sobre una calle polvorienta al lado de un rancho de latas. Su padre con los ojos salidos y una correa en la mano. El rostro angelical de su madre lleno de lágrimas.

[Niñez sin juego no es niñez y es mejor como imagen de rebeldía que esconderse debajo de la cama. Quité lo de los gritos de la madre, porque no es una imagen que se pueda ver, y los cambié por una imagen de su rostro. La imagen de la calle y el rancho o casucha, tienen el propósito de recrear un entorno, que da también una imagen de pobreza]

3

Vio primero unas botellas y unas tapas, niños que corren sobre una calle polvorienta al lado de un rancho de latas. Su padre con los ojos salidos y una correa en la mano. El rostro angelical de su madre lleno de lágrimas.

[No hubo cambios en esta versión]

4

Niños que corren tras unas botellas y unas tapas en una calle polvorienta al lado de un rancho de latas desde donde su padre lo llama con los ojos bien abiertos y una correa en la mano. Su madre llora atrás al pie de los fogones.

[Se omite el “vio primero” por ser redundante. Además, de nuevo, la idea es que la narración sea vivencial, que se muestre lo que ve el protagonista, en vez de decir que ve tal cosa. Por otra parte, junté las dos frases referentes al padre y a la madre, para intentar unificar la imagen, pero, como se verá más adelante, esa solución no fue buena].

5

Niños que corren tras unas tapas en una calle polvorienta al lado de un rancho de latas, desde donde su padre lo llama con los ojos bien abiertos y una correa en la mano. Su madre llora al pie de los fogones.

[En esta versión solamente quité las botellas. Tapas da una idea suficiente del juego.]

6

Niños que corren tras unas tapas en una calle polvorienta al lado de un rancho de latas, desde donde su padre lo llama con los ojos bien abiertos y una correa en la mano.

La sonrisa temblorosa de su madre que lo invita a rezar junto a una veladora.

[Finalmente decidí crear una imagen aparte para la madre, pues la primera imagen ya tenía demasiados elementos. La nueva imagen refleja sus penurias y las del hogar, pero de forma no muy evidente. ¿Por qué reza? ¿Por qué tiembla su sonrisa? Suponemos que por el malestar de pobreza y situación emocional del hogar.]

Diferentes versiones de la segunda imagen: sus amigos y Yuliana

1

Los ojos negros de Yuliana, las ganas de invitarla a helado. a rumbear (…)

[Primero solamente una frase sobre la forma en que Ferney conoció a su futura mujer]

2

Una cortina de flores en la ventana y atrás la gallada en el parque del barrio. Los ojos negros y las trenzas de Yuliana, sus vestidos cortos, su sonrisa detrás de una copa de helado, detrás de luces de discoteca.

[Quité “las ganas de…”, porque no es una imagen que Ferney pudiera ver en su caída. Se añaden más detalles sobre Yuliana. Agregué un lugar donde el protagonista la conoce. Añadí lo de la cortina de flores con la intención de meter en una sola imagen el rancho donde vive Ferney y el parque. Sin embargo, es algo que decidí cambiar después].

3

Una cortina de flores en la ventana y atrás la gallada en el parque del barrio. Los ojos negros y las trenzas de Yuliana, sus vestidos cortos, su sonrisa detrás de una copa de helado, detrás de luces de discoteca.

[no hay cambios en esta versión]

4

La gallada en el parque del barrio al lado del poste de luz. Atrás, Yuliana pasa caminando en un vestido corto, sus ojos negros entre trenzas del mismo color que lo miran.

[En la “imagen” de la tercera versión había tres o más imágenes de lugares. El cuarto (la cortina de flores…), el parque, el lugar donde comen helado, la discoteca. Demasiadas imágenes. Dejé una sola, el parque, donde están los amigos de Ferney y por donde pasa Yuliana].

5

La gallada en el parque al lado del poste de luz. Atrás, Yuliana camina en un vestido corto de flores con unos ojos verdes que brillan entre trenzas negras.

[Más color, con las flores en el vestido y los ojos verdes que contrastan con las trenzas negras.]

6

La gallada en el parque junto al poste de la luz y Yuliana que pasa por el andén en un vestido corto de flores y lo mira con ojos verdes que brillan entre trenzas negras.

[Junté las dos frases para que quedara una sola imagen].

 

Últimos comentarios

El primer borrador de un cuento, novela corta o novela no es más que eso, un borrador. Después viene un trabajo de revisión, de reescritura, que puede cambiarlo en gran proporción respecto a lo que era en un comienzo.

¿Se podría seguir mejorando este cuento? Seguro que sí. Pero en algún momento uno dice ya, hasta ahí y lo da por terminado. De hecho, parafraseando a un famoso poeta, no existen los textos terminados, sino abandonados.

Sin embargo, si algún lector ve errores o cosas por corregir, que sirvan para mejorar la escritura de nuevos cuentos, le agradezco me lo haga saber.