Archivos Mensuales: enero 2013

Buenos finales de cuentos y novelas

Foto de Stefan Wagner (stock.xchng)

Foto de Stefan Wagner (stock.xchng)

La importancia del final

Muchas veces, leyendo cuentos, me he dado cuenta de que aunque buena parte de su calidad depende del desarrollo, lo que hace la diferencia entre un cuento aceptable y uno bueno, o entre uno bueno y uno excelente, es el final.

En las novelas el final también es muy importante, por supuesto, pero se nota más en los cuentos porque al ser narraciones cortas no alcanzan a desarrollar más elementos que puedan satisfacer al lector. En los cuentos el final está más cerca, se siente llegar más pronto y su relación con cada una de las partes del relato es mayor.

¿Por qué son importantes los finales en una historia y más la literatura de entretenimiento? Porque es el punto hacia donde va la historia desde que comienza, el punto que reúne como destino todo lo acontecido antes. Al comenzar algo, ya tenemos, consciente o inconscientemente, la idea de que queremos que termine como queremos. Si llegamos a un buen destino sentiremos que las dificultades del viaje han valido la pena. Y si en literatura de entretenimiento leemos con el propósito de entretenernos, entonces esperamos que el final nos deje eso, una sensación de que tuvimos una experiencia divertida. Y ese va a ser el recuerdo más fresco que le quede al lector..

Si el final no es satisfactorio, a lo mejor es porque la historia no da todo su potencial y hay que seguir trabajándola.

Foto de Angela Sevin (Flickr)

Foto de Angela Sevin (Flickr)

Elementos de un buen final

Un buen final se conecta con elementos que la historia desarrolló durante su trama, incluso desde el comienzo.

Como dijimos en otra entrada de este blog, en la literatura de entretenimiento el protagonista busca un objetivo principal y lo consigue por sus propios medios (no gracias a ayuda inesperada). Por ejemplo, el propósito del protagonista puede ser identificar y capturar a un asesino o vencer a un personaje que planeaba un atentado.

En algunos cuentos y en especial en las novelas, los aliados y el protagonista tienen objetivos adicionales que también consiguen al final. Por ejemplo, además de identificar al asesino, el protagonista quiere resolver un dilema moral, recuperar su trabajo, conquistar una mujer, entender cosas de su pasado, lograr una paz interior, etcétera.

Es posible que los personajes no sean del todo conscientes de algunos objetivos, especialmente los sicológicos o morales (por ejemplo, cambiar algún aspecto negativo de su personalidad). Sin embargo, la historia los cuestiona tanto que esos problemas salen a flote y el protagonista los enfrenta.

Sin embargo, no basta con conseguir el o los  objetivos. Deben lograrse (o no lograrse en el caso de las tragicomedias) de manera ingeniosa, novedosa, interesante y/o sorpresiva: ingeniosa, en el sentido de utilizar habilidades especiales para lograrlos, de ser recursivos; novedosa, para que no sea la misma solución que dan otros libros del mismo género; interesante, en la medida en que, por ejemplo, el lugar en el que ocurren los últimos acontecimientos sea llamativo; y, finalmente, es especialmente satisfactorio para el lector cuando el objetivo se consigue (o no) de manera sorpresiva. Por ejemplo, el asesino no era el que se sospechaba, sino el mismo que contrató al detective. Como la historia va en una dirección aparente, al dar una sorpresa al final, un giro, se crea una emoción suplementaria y el lector obtiene mayor satisfacción (¿a quién no le gustan las buenas sorpresas?). (Pero la sorpresa no debe salir de la nada, sino que debe haberse insinuado ya en la trama, sin que el lector se dé cuenta).

En el final también se puede revelar una perspectiva diferente de la historia, por ejemplo, el punto de vista o los motivos ocultos de algún personaje. La historia adquiere así un nuevo sentido.

Hay otros elementos que contribuyen a un buen final. Por ejemplo, se puede crear la sensación de un significado mayor de la historia al reelaborar elementos anteriores y presentarlos al final  donde adquieren un nuevo sentido. Muchas figuras literarias se basan en la repetición de palabras. Repetir algo da a entender que algo que venía de antes se cierra y a la vez se abre un nuevo significado. Al mencionar un miedo, un chiste asociado a un contexto, una imagen u otra cosa que ya figuraba antes, se muestra el cambio dentro de lo que en parte sigue igual o se deja ver que algunas cosas siguen igual así cambien un poco. Por ejemplo, el atardecer que el protagonista vio varias veces durante la novela, ahora lo vuelve a ver pero con otros ojos, con otro significado.

Muchas veces el párrafo final o la última frase de una historia hacen referencia al futuro. Pero a ese futuro se llegará gracias a todo lo que ocurrió durante el cuento o novela. Entonces, se abre una nueva historia gracias a que esta terminó. El final se convierte en un nuevo comienzo. Se da a entender, además, que la historia es más grande que la novela, que los personajes existen más allá del libro, pues los dejamos ahí pensando en su futuro.

Finalmente, a veces no todos los objetivos se cumplen al final y queda se deja cierto grado de incertidumbre. Esto es semejante al punto anterior, pues se quiere dar la idea de que la historia sigue más allá del texto. Además, a la imaginación del lector, ya impregnado del tono de la historia, le queda la tarea de resolver esa incertidumbre.

Las posibilidades para construir un buen final son innumerables, pues hay infinitas maneras de elaborar y combinar estos elementos y los que no se mencionaron.

Por otra parte, construir el final de nuestras historias con estos elementos puede darnos ideas para mejorar el desarrollo de la trama. Al ver la historia desde otra perspectiva, desde su destino, es posible hallar nuevos caminos por los que transcurra.

Ejemplos de un buen final

A diferencia que ocurre con los buenos comienzos de cuentos y novelas, es más difícil dar un ejemplo de un buen final en una entrada de blog. Se necesita toda la historia para entender el final.

Voy a dar tres ejemplos, uno a partir del resumen de la trama de un cuento, otro a partir de un cuento publicado en internet y el tercero comentando el final de una novela.

High Stakes blog 10 Joel (Colier_1)stock.xchng

Foto de Joel – Colier_1 (stock.xchng)

Primer ejemplo

High Stakes, de John Lutz[1]. Hace unos días leí este cuento, me gustó y tiene varios elementos de un buen final. Resumiré las partes de la trama relevantes para entender el final y entre paréntesis irán los comentarios:

Ernie, un apostador en una racha de mala suerte, se hospeda en una habitación en el piso 12 de un hotel.

Dos matones pagados por alguien al que Ernie le debe mil dólares llegan para matarlo. Lo acorralan. Ernie sale por la ventana y queda de pie sobre la saliente. Los matones cierran la ventana y se van.

Durante un largo tiempo, en una gran secuencia de suspenso, Ernie hace todo lo posible por volver a entrar por la ventana, pues no encuentra otra forma de escapar. Tras superar muchos peligros lo logra, utilizando, entre otras cosas, un naipe que tenía en el bolsillo.

(Aquí podría terminar el cuento, pero sigue. Elementos de esta parte del final: el protagonista logra el objetivo de salvar su vida y lo logra de forma ingeniosa).

Ernie se cree a salvo. Pero entran los matones y Carl, el tipo al que le debe los mil dólares. Carl le dice que la deuda queda cancelada, porque acaba de ganar mil dólares. Todo fue planeado. Carl apostó con otra persona, desde el edificio de enfrente, a que Ernie sobreviviría.

(Aquí también podría terminar el cuento, pero sigue. Elementos de esta parte del final: el protagonista logra el objetivo de “escapar de Carl”, pero además lo logra saldando la deuda. También se revela sorpresivamente la perspectiva de otro personaje, Carl, y que las acciones del protagonista respondían en parte a un designio de otra persona).

Ernie, asustado porque casi muere, se arrepiente de su comportamiento anterior. Jura no volver a apostar. Está tan seguro de que no lo hará, que piensa, en la última frase del cuento, que “podría apostarle a eso”.

(el cuento termina mostrando que Ernie no logrará su objetivo (inconsciente) de no apostar más).

Segundo ejemplo

“Espuma y nada más”, de Hernando Téllez. Cuento ya mencionado en la entrada de buenos comienzos. Se puede leer en varios lugares en internet, entre ellos, en la publicación Ciudad viva y en la revista Soho.

En este cuento, el objetivo del protagonista es decidir, mientras afeita al capitán Torres, responsable de múltiples ejecuciones y torturas, entre contribuir a la causa revolucionaria volviéndose un asesino o no hacerlo y seguir siendo un excelente barbero. La cuchilla de afeitar es instrumento para ambos objetivos. Después examinar su dilema, el protagonista decide que no matará al capitán Torres y que no se convertirá en asesino.

(El protagonista resuelve así su objetivo moral y ahí podría terminar el cuento, cuando dice que él “se manchará de espuma y nada más”. Se repite la frase del título (“espuma y nada más”) y ahí entendemos su sentido).

En una segunda parte del final, se revela con sorpresa la perspectiva y el objetivo del otro personaje. El capitán Torres le dice al barbero que le habían dicho que él lo iba a matar, pero que vino a comprobarlo, porque “él sabe que matar no es fácil. Yo sé por qué se lo digo”. El capitán no solo revela su objetivo, sino también que él vivió el mismo dilema moral del protagonista, aunque lo resolvió de manera diferente.

Tercer ejemplo

Novela conocida como El silencio de los inocentes o El silencio de los corderos, según la edición (En el original The Silence of the Lambs), de Thomas Harris.

En este caso, por la extensión, no resumiré la trama. Mencionaré los elementos más importantes del final y qué papel cumplen en el cierre de la novela.

Clarice Starling, la protagonista, estudiante del FBI, se enfrentará sola al asesino en serie que han tratado de capturar durante toda la novela. Los investigadores principales siguen una pista falsa en otra ciudad.

(La protagonista se enfrenta por sus propios medios al antagonista).

Hannibal Lecter, un asesino que colabora con la investigación, le proporcionó a Starling una pista sobre el asesino en serie que tiene secuestrada a la hija de una senadora. Le hizo ver que el asesino solo escondió bien un cadáver, el primero, porque no quería que lo encontraran, pues lo abandonó cerca a su lugar de residencia. Su primer asesinato, no tan planeado, debió nacer del deseo que sentía todos los días al ver a su primera víctima.

De las características que comparten varias de las mujeres asesinadas, Starling deduce el lugar donde el asesino debió contactar a la primera, en un negocio de ropa. Starling va a una casa a buscar a los familiares de la difunta dueña del negocio para obtener más información.

El hijo de la dueña del negocio le abre la puerta. Ella no sabe que él es el asesino.

Mientras habla con él, ve una mariposa o polilla nocturna igual a la que encontró en la garganta de una de las personas asesinadas.

El asesino huye al sótano. Starling lo sigue.

(De forma ingeniosa el protagonista encuentra al asesino).

El asesino apaga todas las luces del sótano.

Starling queda a ciegas. El asesino tiene gafas de visión nocturna. Se prepara para dispararle a Starling. Alza la pistola y la amartilla.

Al oír el ruido Starling dispara en esa dirección. El disparo del asesino roza su mejilla. Los disparos de Starling matan al asesino.

(El protagonista enfrenta al antagonista en un lugar interesante y lo vence de forma ingeniosa. Muchas veces el protagonista está en desventaja y pone en riesgo su vida. Clarice Starling cumple el objetivo de capturar al asesino. Cumple el objetivo de liberar a la hija de la senadora).

Starling estaba en riesgo de que la retiraran de sus estudios, pero gracias a que capturó al asesino los prosigue con renovada confianza.

(La protagonista cumple el objetivo de proseguir sus estudios).

Hannibal Lecter, que escapó de prisión durante la novela, sigue en libertad al final.

(Queda la incertidumbre sobre el futuro de uno de los personajes. Debería estar bajo custodia pero escapó y seguirá libre. Aunque Hannibal Lecter, desde su punto de vista, cumplió su objetivo).

Clarice Starling acepta la invitación de alguien que conoció durante la historia para ir un fin de semana a una finca.

(El protagonista logra su objetivo romántico).

La última frase de la novela “Clarice Starling duerme profunda y dulcemente en el silencio de los corderos”, repite el título del libro. Se conecta el principio con el final, se cierra el último hilo. Además, esta corta frase condensa la realización del objetivo sicológico y profesional de Clarice Starling.

En sus entrevistas con Hannibal Lecter, este asesino intercambiaba recuerdos de Starling por información sobre el asesino en serie. En cierta ocasión, Lecter le preguntó cuál era el recuerdo más doloroso de su niñez. Starling le dijo que era el asesinato de su padre. Un tiempo después de eso, su madre la dejó donde unos familiares en el campo. Allí se encariñó con un caballo. Luego descubrió que a los caballos los sacrificaban para vender la carne. Una noche escuchó a unos corderos gritar (balidos) porque los estaban sacrificando. Eso la movió a escapar con el caballo para salvarlo. Termina en un orfanato.

Clarice Starling todavía tiene pesadillas en las que los corderos gritan. Lecter le pregunta que si cuando atrape al asesino cree los corderos dejarán de gritar. Clarice le dice que sí. Lecter le hace prometer que ella le contará si eso ocurre.

Al capturar al asesino, Clarice Starling sana el recuerdo de la muerte de su padre, transferido luego al caballo, a los corderos y finalmente a las personas asesinadas. Lo logra gracias a su profesión. Al impedir nuevas muertes, los corderos dejan de gritar. Se salva, “salva” a su padre, salvando a los demás.

Sin embargo, Lecter le dice a Starling en una carta final que deberá ganarse ese silencio continuamente porque ese es su “karma”, su condición existencial.

(El protagonista logra su objetivo sicológico (consciente o inconsciente), ligado en este caso a la consecución de sus objetivos profesional y romántico).


[1] John Lutz, 1984. “High Stakes”, en: Edward D. Hoch (ed.), 1985. The Year’s Best Mystery and Suspense Stories. Nueva York, Walker and Company.

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Características de la literatura de entretenimiento

Foto de Wolfgang Staudt (Flickr)

Foto de Wolfgang Staudt (Flickr)

Una de los propósitos de la literatura es entretener. Y la rama de la literatura que más se ocupa de ese propósito es la que se conoce como literatura comercial o, llamémosla mejor, literatura de entretenimiento. Hacen parte de ella una multitud de géneros y subgéneros entre los que encontramos los relatos policíacos, el thriller, el romance, la ciencia ficción, la fantasía, el terror, etcétera.

Por supuesto, la literatura general o clásica también entretiene, pero no es su objetivo más importante ni está diseñada para ello. Su propósito principal es retratar artísticamente la condición humana e indagar acercar de ella, en sus diferentes tiempos y espacios. Muchas veces sacrifica el entretenimiento en aras de explorar aspectos profundos del ser humano y de exponer una visión determinada del mismo y su sociedad, dando un placer más artístico e intelectual a sus lectores.

Ahora bien, tampoco se puede decir que la literatura de entretenimiento no indague sobre la condición humana ni la retrate artísticamente. Al tratar sobre seres humanos inevitablemente lo hace (incluso si narra historias sobre seres de otra especie, como en la fantasía o la ciencia ficción, pues los antropomorfiza o si no, por oposición, nos hace ver a los seres humanos desde otra perspectiva), pero en un grado mucho menor, sacrificando ese aspecto para darle más énfasis al entretenimiento.

Por supuesto, dentro de esta clasificación unos libros tienden más hacia los extremos y otros más hacia el medio.

Pero, en cualquier caso, cuando vayamos a escribir obras policíacas, thrillers, ciencia ficción, romance, etcétera, debemos tener presente constantemente que nuestro propósito es entretener al lector.

Diferencias concretas entre la literatura de entretenimiento (o comercial) y la general

Las diferencias que voy a mencionar a continuación también son de grado. Es decir, una determinada característica no es exclusiva de la literatura de entretenimiento, sino que por lo general es más importante para ella, aunque también puede estar presente en la literatura general.

La literatura comercial procura generar ciertos estados mentales y emociones específicos en el lector, tales como el suspenso, la ansiedad, el miedo, el misterio, el romance, la intriga, la curiosidad sobre lo nuevo o lo extraño, entre otros, con el fin de darle al lector una experiencia emocionante. Al escribir debemos crear situaciones que creen este tipo de estados mentales o emociones. (Más sobre esto en una próxima entrada del blog).

La literatura de entretenimiento prefiere una trama bien definida, con un comienzo, un medio y un final claros. De este modo el lector no se preocupa tanto por descifrar el orden de la historia o de entender de qué se trata, y así está más dispuesto a experimentar las emociones que se narran. Ahora bien, cuando se omiten partes del comienzo, se invierte el orden de las partes de la historia o se ocultan elementos de la trama, se debe hacer para generar intriga, que es una de los estados mentales que queremos crear.

La literatura de entretenimiento, en general, tiene una moralidad más definida. Hay “buenos” y “malos”, hay un héroe y un antagonista. Esto nos permite experimentar más emociones, pues al  identificarnos con un bando (¡ojalá el de los “buenos”!) todas nuestras emociones se mueven en esa dirección, sin preguntarnos constantemente si algo es moralmente aceptable o no. La literatura general tiene más zonas grises pues trata de explorar o retratar la dualidad moral de los seres humanos.

En relación con lo anterior, la literatura de entretenimiento por lo general le da un objetivo claro al protagonista (por ejemplo, hallar al responsable de un crimen) y se espera que al final lo consiga. El protagonista sufre calamidades pero las supera, lo que nos genera satisfacción. Y aunque sospechemos que el protagonista va a salir airoso de los retos y la prueba final, esto no le resta emoción al relato, pues al identificarnos con él queremos que triunfe y sufrimos con los peligros que enfrenta. Además, la intriga de saber qué pasará con su destino se remplaza con la intriga de saber cómo logrará vencer: ¿cómo va a derrotar al antagonista si parece indestructible?, ¿cómo va a descifrar el misterio si parece indescifrable?, ¿cómo va a entrar a la fortaleza si parece inexpugnable?

Por esto mismo, en la literatura comercial se busca que “pasen cosas”, que la historia avance hacia la consecución del objetivo por parte del protagonista. Los nuevos acontecimientos crean intriga y suspenso o resuelven los que se generaron antes. Por ello, la descripción, la reflexión sobre temas ajenos a la trama y la introspección no son tan importantes en este tipo de literatura, pues nos alejan de las emociones que queremos crear a través de los acontecimientos de la historia. En cambio, para la literatura general sí son importantes, pues le permiten cumplir su propósito de crear un retrato artístico e indagar sobre la condición humana.

Algunos de los diferentes géneros de la literatura de entretenimiento

La siguiente clasificación es más para darnos ideas sobre qué escribir o leer, al buscar libros parecidos a los que nos han gustado. Formas de clasificar hay muchas y ninguna puede ser del todo clara o exhaustiva, así que esta es una más. Los invito a explorarla y a buscar otras más sobre los géneros que les interese, pues en cada uno de los géneros mencionados hay muchísimos subgéneros más que aquí no aparecen.

Blog 9 Policía Nacional de Colombia (Flickr)

Grupo operativo contra blancos de alto valor, GOAV. DIPOL, Policía Nacional de Colombia (Flickr).

Géneros según el objetivo de la obra

– Resolver un crimen (perteneciente al conocido género policíaco).

Subgéneros:

El investigador “de sillón” (El investigador o detective resuelve todo mediante el razonamiento). Por ejemplo, las historias de Sherlock Holmes de Arthur Conan Doyle.

El detective moderno (el detective sale a las calles y se vale de diferentes estrategias para resolver el crimen o misterio). Comienza, entre otros, con El halcón maltés de Dashiell Hammett, El sueño eterno de Raymond Chandler. (Algunos situarán estas obras dentro de la novela negra­).

– Detener un crimen o una amenaza (género policíaco): Thriller, suspenso. Ejemplos: El código Da Vinci, de Dan Brown.

– Cometer un crimen: historias de criminales (caper story). Serie de Dortmunder, de Donald E. Westlake (por ejemplo, The Hot Rock).

– Unir a dos personas: romance, novela romántica.

– Llegar a un destino enfrentando obstáculos: relato de aventuras. Sandokán de Emilio Salgari.

En cada uno de estos géneros hay elementos de los demás. Por ejemplo, en los thrillers (suspenso-acción) por lo general hay un elemento romántico: el protagonista comienza una relación mientras transcurre la historia principal. Esto le añade más emociones  la narración. De igual modo, en las novelas románticas puede haber elementos de las historias sobre crímenes.

También, dos géneros se pueden mezclar del todo. Por ejemplo, en una historia en la que el protagonista busca a un asesino en serie, no solo debe resolver los asesinatos anteriores sino detener los siguientes.

Los géneros mencionados arriba por lo general se combinan con escenarios o mundos específicos para crear los que se mencionan a continuación.

Géneros según lugar/tiempo o “reglas” del mundo

– Terror. Admite la existencia de lo sobrenatural. Carrie de Stephen King, El exorcista de William Peter Blatty.

– Fantasía: mundos paralelos en los que existe la magia y seres inteligentes de otras especies conviven con los humanos. Ejemplo: El señor de los anillos de J.R.R. Tolkien, Harry Potter y la piedra filosofal de J. K. Rowling.

– Ciencia ficción: exploración del futuro de la humanidad y de otros mundos posibles del universo. Fundación de Isaac Asimov (y la serie), Hyperion y La caída de Hyperion de Dan Simmons (y la serie).

– Vampiros. Drácula de Bram Stoker.

Entonces, es posible combinar el propósito de detener una amenaza con un escenario de ciencia ficción, como hacen muchas obras del género.

O, al combinar las historias románticas con un mundo en el que existen los vampiros se obtienen libros como Eclipse de Stephanie Meyer.

Buscar, leer y escribir

Si queremos escribir es importante identificar el tipo de libros que nos gusta leer, leer más como esos, conocer más sobre el género y finalmente escribir historias con nuestro toque personal.

Paso a paso: escribir todos los días y escribir una obra

Foto de Xerones en Flickr.com

Foto de Xerones en Flickr.com

Escribir todos los días

Muchos escritores destacan la importancia de escribir todos los días. Veamos lo que dice Walter Mosley en un libro que se titula Este año escribes tu novela[1], pero que cada cual podría leer como Este años escribes tus cuentos, tus ensayos, tu libro de poesía, etcétera.

“Para ser un escritor debes implementar una rutina diaria. Separa determinada cantidad de tiempo (no inferior a una hora y media) para sentarte con tu computador o cuaderno. Sé que esto puede ser difícil.”

La escritura diaria crea o fortalece el hábito de algo a lo que finalmente nadie nos obliga y nos acostumbra a mantener un contacto permanente con nuestra capacidad creativa.

Pero, como sabe cualquier que lo haya hecho o querido, esto no es fácil. Obligaciones diferentes a escribir ficción nos acechan, consumiendo tiempo y energía. Pero si queremos escribir, se trata justamente de que la escritura se abra un espacio en nuestra cotidianidad.

Una de las dificultades para lograrlo consiste en que a lo mejor nos abrumamos con la sola idea de sacar todo ese tiempo para escribir.

Antes de ver cómo hacer manejable esta idea, veamos un problema relacionado.

Escribir una obra: cuento(s), novela corta, novela

El solo hecho de pensar en escribir un cuento, una novela corta o una novela puede parecer abrumador. Es posible que la enorme cantidad de palabras o páginas que tiene una obra de ficción nos intimide. Nos pasaría lo que le ocurre a alguien que contempla una montaña antes de escalarla, ve la cima como algo muy remoto y lejano y se queda pensando en eso. Esta persona dudaría de su propósito al punto incluso de paralizar o posponer su escalada.

Foto de ardelfin en morguefile.com

Foto de ardelfin en morguefile.com

El primer paso y el siguiente paso

¿Cómo hacer para que no nos resulte abrumador pensar en escribir todos los días o en escribir una determinada obra?

Concentrándonos en el siguiente paso.

La siguiente media hora

La recompensa de escribir durante determinado tiempo no está solamente en lo que se produce durante esos quince, sesenta, noventa o más minutos. Está, sobre todo, en el flujo creativo que se experimenta mientras se escribe (para liberar dicho flujo creativo ver la primera entrada del blog).

Por lo tanto, en este caso, lo más complicado es decidirse a sentarse ante el cuaderno o computador durante determinado tiempo. Si apenas estamos comenzando a escribir, a ejercitar la pluma, bastará con quince minutos o media hora. Pero si ya hemos avanzado un poco y queremos seguir el consejo de Mosley, entonces debemos encontrar el momento del día en que dispongamos de al menos una hora y media o dividir ese período de tiempo en varios segmentos. No es imposible encontrar media hora libre en diferentes momentos del día. Cuando abrimos ese espacio y lo utilizamos productivamente nos damos cuenta de que media hora más en otro momento del día no nos representará una carga excesiva.

Cuando dispongamos de más tiempo y experiencia escribiremos durante más de una hora y media.

En todo caso, el primer paso y el siguiente siempre consistirán en escribir durante un determinado lapso de tiempo, tan corto como para encontrarle un espacio y tan largo como nos sea posible dado nuestro desarrollo como escritores.

La siguiente página y la siguiente tarea específica

Cuando uno ya identificó una obra que quiere escribir, no debe pensar siempre en la totalidad del proyecto, sino en cada uno de los pasos que debe dar para completarlo y, en particular, en el siguiente paso.

Para escribir un cuento, una novela corta o una novela, no debemos pensar demasiado en las 10 o 100 o 400 páginas a escribir. Es mejor considerar la obra como la suma de muchas frases o páginas que escribiremos una a una (no hay otro modo). Si cada día escribimos una, dos, tres o más páginas, en poco tiempo tendremos una primera versión de un cuento y en unos meses de una novela, algo que parecería imposible de otro modo.

De hecho, esto lo hemos experimentado como lectores, pues cuando vamos a leer un libro no nos quedamos pensando en su elevado número de páginas, sino que nos sumergimos en la lectura, de página en página, y casi sin darnos cuenta avanzamos hasta terminarlo.

Por otra parte, también es conveniente determinar con claridad cuál es el siguiente paso, la siguiente pequeña tarea que debemos abordar para escribir nuestro relato u obra. Para dar el siguiente paso hay que tener claro cuál es: buscar una idea, solucionar un problema de la trama, identificar qué problema no nos deja avanzar o simplemente seguir escribiendo o corrigiendo en el punto en que vamos. Así concentraremos nuestra energía creativa en algo concreto y no en pensar en lo inabarcable y grande de nuestra labor.

Por ejemplo, si estamos buscando una idea, enfocaremos nuestra mente en estar alertas para cuando aparezca, escribir una lluvia de ideas, leer textos que nos sugieran algo, meditar, en fin, cualquier método para buscar ideas, pero enfocados en ese propósito.

¡Adelante!

El primer paso siempre es el más difícil. Por eso conviene comenzar con un paso pequeño e ir ganando confianza a medida que se den más.

Si se trata de tiempo y queremos comenzar a escribir, entonces quince minutos o media hora al día nos permitirán ir adquiriendo el hábito para luego escribir más.

Si se trata de una obra, entonces es mejor comenzar escribiendo cuentos breves, cuentos, novelas cortas y después sí novelas.

Por otra parte, ambos propósitos, el de escribir todos los días y el de escribir un texto, se refuerzan mutuamente. La escritura diaria nos servirá para progresar en una obra y avanzar en el texto nos hará querer seguir escribiendo todos los días.

Así pues, invito a los que quieran escribir  a hacerlo absolutamente todos los días (me incluyo en este propósito) y a compartir su experiencia en esta o en otra entrada del blog que volverá a tratar este tema más adelante.


[1] Walter Mosley, 2007. This year You Write Your Novel. Nueva York, Hachette.